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jueves, 20 de septiembre de 2018

Libro: Dispara, yo ya estoy muerto





Tras la maravillosa lectura de Dime quién soy, quería leer más novelas de esta autora. Compré este libro y además también, Historia de un canalla.

Dispara yo ya estoy muerto comienza en Rusia y con la familia Zucker. Son judíos y eso marcará sus vidas. La familia Zucker conoce en Palestina a la familia musulmana Ziad y les unirá una gran amistad durante generaciones. Los conflictos entre judíos y árabes se agravan, ¿continuará entonces la amistad que consolidaron sus padres?


Para mí ha sido una novela interesante respecto a su desarrollo en Palestina. Jamás había leído nada ubicado principalmente en Oriente. Así que ha satisfecho mi curiosidad sobre ese territorio, las costumbres judías y musulmanas y el conflicto que les une. 
Prácticamente todos los libros que he leído se han desarrollado en Europa o Estados Unidos, pero no por estas tierras tan castigadas por la guerra.

Este libro explica claramente el conflicto palestino-israelí. A través que pasan los años vemos el desarrollo de esta disputa vigente hoy día. Entendemos por qué se asentaron en Palestina los judíos, por qué  los árabes comienzan a verlos como enemigos, el papel que juegan los turcos e ingleses, etc. Además también viajamos a Europa para observar la persecución a los judíos por parte de Hitler.

 No solo es la historia de dos familias, sino de otras más, tanto judías como musulmanes. Es muy agradable ver como a pesar de tener distintas religiones, ideales políticos o costumbres, logran entre todos trabar una bonita amistad e incluso a veces, retar a los suyos por defender a sus amigos.


Es una novela densa, en mi edición casi 900. A pesar de ello, no es una novela aburrida. Es cierto que a veces se me hizo algo pesada por haber tantos personajes y alguna conversación banal. Pero para nada le quita valor a la novela. Mismamente, al haber tantos personajes, hay bastantes historias de las que somos  presentes y hay dinamismo. Además cada uno tiene su personalidad y punto de vista, los personajes no son clones entre ellos, lo que es gran punto. La verdad es que es una novela muy emocionante y la intriga hace eco especialmente en los capítulos más difíciles.
El final me sorprendió. Pero no me gustó. Me parece que se ha metido con calzador y que no viene al caso, me resulta desacertado. Qué se le va a hacer.


La verdad que me ha costado no comparar esta novela con Dime quién soy. La historia de Amelia es tan sublime que esta no llega a su altura en mi humilde opinión. A pesar de sus diferencias, ambas novelas son duras, dramáticas y sus personajes tienen una vida muy complicada a la par que interesante. Merece la pena conocerles. Sin duda.



  


sábado, 14 de abril de 2018

Libro: Vestidas para un baile en la nieve.



Este libro es una revelación de la vida de las mujeres en los Gulag o campos de trabajo forzado.

No era una lotería que te castigasen yendo a un gulag, pues cualquier nimiedad valía como razón para enviar allí a las personas. Incluso si te denunciaba tu vecino porque sí para poder quedarse con tu piso. Pobres, ricos, famosos, médicos, artistas pasaron allí años, ya serían 2, 5 o 25 años realizando trabajos forzados.
Mismamente Dostoievski, escritor ruso del que he hablado en este blog en numerosas ocasiones, fue acusado por pertenecer a un grupo intelectual y condenado a 5 años de trabajo en Siberia; aunque esto sucedió a finales del siglo XIX, y este libro habla de la época de Stalin.

Hay muchos libros sobre el nazismo, pero menos y más desinformación sobre el comunismo soviético y todos sus fallecidos. Si las cifras de víctimas del nazismo son aterradoras, las causadas por el régimen soviético estalinista son bestiales. Y tampoco hay mucha información sobre los castigos que proporcionaba el régimen a los acusados y presos políticos.

Según Wikipedia (enlace), en la Segunda Guerra Mundial murieron entre 70 y 83 millones de personas. En la URSS murieron entre 19 y 34 millones, que fue el país más afectado, y después China entre 13 y 20 millones. Y poco se habla de las víctimas de ambos países, menos aún de China.
Si comparamos la URSS con Alemania:
URSS bajas civiles: 34.900.000 (desconozco si se refiere solo hasta el 45 o si cuenta hasta el 53, cuando murió Stalin, pues las campos de trabajo siguieron en marcha durante su mandato).
Alemania bajas civiles: 11.050.000
Respecto a soldados, no llega al doble de soldados rusos muertos respecto a los alemanes.



Monika Zgustova, escribió este libro para dar a conocer como era la vida de las mujeres que fueron víctimas de este régimen. Si ya hay desinformación en general, todavía más sobre mujeres. Por eso la autora se centró en mujeres.

El libro está formado por 9 mujeres que cuentan su historia. Su vida antes de la condena, el motivo de la misma, los años que pasaron allí, cómo era vivir en un campo de trabajo, y después, la vuelta a la vida, la libertad.

Al final del libro, aparecen fotografías de las mujeres protagonistas. Me parece muy acertado que las incluyan en el libro.

Estos pequeños relatos muestran que cualquiera podía ser acusado, daba igual que fueses médico o pobre, y si habían encarcelado a algún familiar tuyo, seguramente acabarías igual.
Cada historia es distinta, aunque similar a la vez.

Citas del libro:

"La mayoría de las personas que sobrevivieron eran personas con cultura. O dicho de otra manera: la cultura ayudó a la gente a sobrevivir".

"La amistad y la literatura fueron los dos refugios de las mujeres rusas desterradas".

"Nadie puede imaginarse lo que para los presos significaba un libro: ¡era la salvación! ¡Era la belleza, la libertad y la civilización en medio de la barbarie!"

"Comprendí que Lina Prokófiev (mujer del músico ) y su vida eran una metáfora de lo que fue el siglo XX: por un lado, la era de los grandes avances en los ámbitos artístico y científico, y por otra, la de la destrucción del hombre a manos de los totalitarismos".

"Y es que el gulag, precisamente por ser terrible, es enriquecedor. Se trata de una situación límite que te lo enseña todo sobre ti misma y sobre los que tienes a tu alrededor, sobre el ser humano. Estoy agradecida al destino por haberme mandado al gulag, por lo mucho que allí conocí y aprendí".

"Soy consciente de que algunas de mis compañeras de campo sostienen que su vida no habría sido tan plena sin la experiencia del gulag. Yo no estoy de acuerdo. Si pudiera volver a vivir mi vida, me habría gustado empezar la universidad a los 18 años y, al acabar los estudios, dedicarme al trabajo de lleno. El gulag fue una pérdida de tiempo, de salud y de energía. Los seres humanos estamos hechos para buscar la felicidad, la actividad que nos satisface, la belleza. Considerar el gulag imprescindible para aprender cosas sobre la vida me parece perverso, aunque entiendo por qué lo dicen: mis compañeras añoran las amistades que se estrechaban en el gulag. Sin embargo, en la vida en libertad también se puede disfrutar de grandes amistades. Creo que lo positivo que haya podido aportar a alguien la estancia en el gulag no compensa todo lo negativo. No, desde ningún punto de vista mi experiencia en el gulag valió la pena".




Cuando leo este tipo de historias reales o artículos sobre estos temas, siento una incomprensión tremenda. Qué cruel es el ser humano.





jueves, 29 de marzo de 2018

DIME QUIÉN SOY

La antigua Unión Soviética en la portada.

Alemania en la contraportada.




Hay libros con los que se pasa un buen rato, pero hay otros que los recordarás toda tu vida.


Hace ya muchos años que mi madre leyó este libro con un ejemplar de la biblioteca. Le encantó y le pedí que me lo contara, me apasionó la historia. Siempre había tenido en mente leerlo, pero nunca llegaba la hora. Sí, no me importa leer un libro cuando sé cuál es el final, menuda bobada con los spoilers... En mi última compra de libros, lo vi, el de tapa dura, ahí, con una preciosa portada de Rusia, me lo tuve que llevar.

Este libro pasa por casi todos los periodos más importantes del siglo XX: el fascismo, la guerra civil española, la segunda guerra mundial, el nazismo, la guerra fría y acaba con la caída del muro de Berlín.
La novela nos presenta Guillermo, periodista a quién su tía le encarga investigar el pasado de su bisabuela a la que no conocieron. Esa mujer es Amelia Garayoa, joven proveniente de buena familia, que después de casarse y tener un hijo, decide abandonarlo todo para fugarse con su amante Pierre a hacer la revolución comunista. Esa decisión, la llevará a vivir de pleno los conflictos del siglo XX. Hay tensión, amor, venganza, espionaje, traición, asesinatos... 

Guillermo, investigando los pasos que su bisabuela hizo en el pasado, visitará Francia, Argentina, Moscú, México, Londres, Berlín, Varsovia, Atenas, El Cairo... Cada paso que descubre Guillermo gracias a historiadores, militares, y demás, es una sorpresa más a la historia apasionante de Amelia.

El personaje de la protagonista, Amelia, es complejo. Al inicio de la novela conocemos a una mujer ingenua y joven, pero que tras cada ciudad visitada, cambia. Amelia, es una mujer fuerte pese a su apariencia frágil. La conciencia y decisiones erróneas le atormentarán toda su vida. Es una mujer buena, pero a veces parea sobrevivir hay que hacer sacrificios. Es una historia sublime, pero también es triste; las últimas páginas, que no el epílogo, nos muestran a dos personas resignadas, vivos pero llenos de melancolía, arrepentimiento, culpabilidad, deseos frustrados, llenos de dolor.

Este libro, el de tapa dura, tiene 1090 páginas. No es un libro para leer en una tarde, pienso yo. Hay que saborearlo. Además, personalmente, la tensión me puede, y tengo que dejar de leer para tranquilizarme y seguir en otro momento.
La lectura, para ser un libro extenso, me ha resultado más ligera de lo que esperaba. En ningún momento me ha resultado aburrido y tampoco le sobran párrafos, todo lo escrito es importante.
Yo ya sabía cuál era el final, pero si no se sabe, debe ser aún más impresionante de lo que yo he sentido. Un final sin palabras.

El libro se divide en los hombres que marcan a Amelia. Primero Guillermo, el que reconstruirá su historia y ya por orden cronológico: Santiago, su marido, que lo será siempre y al que abandona junto con su hijo para fugarse con un francés comunista, Pierre, quién da nombre el tercer capítulo. Después Albert James, un periodista neoyorquino, quién también será su amante. El siguiente capítulo tiene nombre de Max, un barón médico militar, que está en contra del nazismo y con quién vivirá muchos años.

La descripción de la historia es muy interesante, permanece a lo largo de la novela obviamente, pero no resulta pesada, así como con su hermana la política. También se llegan a conocer los horrores de la Unión Soviética y el Nazismo.

Todas las noches, después de leer me he dormido pensando en esta maravillosa historia. Jamás había leído un libro que me hubiese calado tanto.

La historia de este personaje, Amelia, es impresionante, colosal, una historia que no se olvida, y creo que es porque aunque la historia es ficticia, se desarrolla en un periodo real y, muchas personas, vivieron lo que vive el personaje de Amelia. Yo le he cogido un cariño enorme a este personaje, me va a costar empezar a leer otro libro.
Necesito unas vacaciones para asimilar esta historia.

Leed este libro, es soberbio.