domingo, 23 de julio de 2017

Libro: Siempre hemos vivido en el castillo



Sinceramente, no sé qué decir. Hasta he pensado en no reseñar el libro, ya que poco tengo para aportar. Ni siquiera sé si me ha gustado. Es un libro raro, seguro que a muchos lectores les ha gustado y otros tantos lo aborrecen.
Hace tiempo leí comentarios sobre esta novela de Shirley Jackson, unos la calificaban de obra maestra, otros, no tanto...

Esperaba más, eso sí. No he sentido intriga alguna.

Merricat narra la novela. Vive con su hermana Constance y su tío Julián retirados en la casa familiar y sin contacto con otras personas, salvo alguna excepción. Como dice Merricat al inicio de la novela, llevan una vida normal y apacible, salvo por el hecho de que 6 años atrás, el resto de la familia murió envenenada y Constance, primera sospechosa al haber cocinado la cena que causó la muerte, fue absuelta por falta de pruebas.

Para empezar, la forma en la que Merricat, la hermana menor de 18 años , narra la novela, ya es una pista de lo que sucede y sucedió. De no ser por saber la edad, hubiese pensado que la joven es una niña. Lo que pasa es muy sencillo, parece muy inocente todo, pero eso es precisamente lo que debe producir terror, sus comportamientos cotidianos, las risas cómplices de las hermanas, los roles de cada uno.

El final es como si no hubiese final. Todo sigue igual. Repito de nuevo, el final no hace más que elevar la sensación de locura de las hermanas.

Es un libro que se lee muy rápido, no está de más probar a ver si se se encuentran esas sensaciones que yo no he sentido. De todos modos, si que leeré algo más de esta autora, le daré otra oportunidad.


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